Misión Ciencia: Opinión de Rubén Reinoso/Excurso (a partir del diálogo entre Rigoberto Lanz y Alex Fergusson)
Reflexiones de Rubén Reinoso y comentarios de Rigoberto Lanz, en el marco del lanzamiento de la Misión Cincia.
"... el equipo que ha estado coordinando el esfuerzo intelectual de la Misión Ciencia, comentamos el diálogo que se ha iniciado a propósito de tus comentarios "Ciencia sin conciencia". He querido participar en este diálogo para señalar algunos aspectos que han motivado del diseño de la política en el Ministerio, y al hacerlo, lo hago a título personal, porque no tengo la autoridad formal, ni la pretensión personal, de ser el "vocero" de la institución. Por varias razones, entre otras, (la más importante para mi) que la política del MCT es la expresión de la consulta a diversos actores disímiles y con posiciones encontradas entre sí."
Este hecho es un rasgo distintivo de nuestra conducta al frente del MTC, hemos hecho un esfuerzo consciente y sistemático de consulta a diversos actores en el diseño de la política pública en C. T. e I… Una expresión de ello fue la elaboración del Plan Nacional de Ciencia 2005 2030. (en la página del MCT, lo consiguen y allí está explicado la metodología de construcción del plan).
RL: En todos los campos esta tensión va a aparecer, forma parte de la naturaleza misma de estos procesos. La clave del asunto--esa es la diferencia entre la acción de gobierno y la reflexión libre que puede hacerse desde un centro académico, por ejemplo--es que esta diversidad de matices no termine paralizando la acción misma, es decir, que la preservación y cuidado de las diferencias legítimas tienen que convivir con el compromiso mayor de tener un horizonte claro y una direccionalidad efectiva en las políticas que se impulsan. Una política pública no es sólo una definición conceptual--que también lo es--sino principalmente una voluntad colectiva movilizándose en una dirección (y no en otra). Un mal manejo de la diferencia y la diversidad suele traducirse en una acción circular en donde los operadores activan con gran frenesí pero los procesos no se mueven; la gente trabaja endemoniadamente, hace cosas con gran intensidad y todo sigue en el mismo lugar.
Con relación a la Misión Ciencia. Hasta el momento lo que se ha realizado es: Su anuncio por parte del Presidente de la República en la entrega del Premio Nacional de Ciencia y la realización hasta hoy de 260 reuniones con la participación de 5540 personas y la recepción de 1010 ideas de proyectos. Las califico de esta manera porque en 1010 proyecto hay de todo (gracias a Dios que hay de todo): desde proyectos con alto grado de sofisticación hasta ideas. Y todas absolutamente todas son importante. Pero, como nos enseñó la ciencia económica y la vida, ante necesidades ilimitadas y recursos escasos hay que jerarquizar y priorizar y en eso estamos en este momento.
RL: Hay que estar muy concientes de los rasgos singulares de la gestión de las ciencias y las técnicas. Las mediciones y los impactos no pueden ser procesados con la misma tangibilidad de un programa de construcción de viviendas, por ejemplo. De allí la dificultad para dar visibilidad a los reclamos de "resultados", "productos" y figuras del mismo signo. Esta característica especial del campo que nos ocupa introduce exigencias adicionales a los diseñadores de políticas y también desafíos particulares a los ejecutores de planes y proyectos. La propia idea de la consulta a las comunidades plantea exigencias que deben ser atendidas en un marco diferente, es decir, en consonancia con la idea rectora de un nuevo paradigma en la relación entre la gente y la producción de saberes (hay de hecho una tradición borocrática de la "consulta" que escamotea la real presencia de los actores decidiendo sus asuntos).
La Misión Ciencia es un esfuerzo del Estado venezolano, concretamente del ejecutivo para dar un salto cualitativo en la política científica del país, y en ese sentido, aspira a producir transformaciones que permitan ir al encuentro de los diversos sectores de la sociedad para pasar de una ciencia de élites a una ciencia de masas. Esto, que en sí mismo pareciese un contrasentido, porque la actividad científica ha sido una actividad que por su naturaleza ha sido de élites, nos pone ante el reto de crear nuevas formas de apropiación del conocimiento, más allá de lo que se ha hecho tradicional mente en esta materia. Y eso (en mi humilde opinión) no es posible, sí, por lo menos, no nos arriesgamos a pensar la ciencia de manera distinta, sí no, ponemos en cuestionamiento las herramientas conceptuales con las que hemos transitado el camino de la ciencia. Pero los que estamos en funciones de gobierno tenemos un problema adicional: estamos obligados a gobernar, para eso estamos aquí, y el ejercicio del gobierno es la obligación de cumplir con el mandato del pueblo. No podemos movernos en un sólo plano de la revolución, es decir, debemos construir teoría revolucionaria en medio de la práctica de gobierno, que tal vez puede llegar a ser revolucionaria, y esto lo señalo así, no porque tenga dudas de la convicción revolucionaria de los compañeros que dirigen el MCT, sino porque la duda es una condición inherente a un revolucionario, sino recordemos la expresión del viejo Marx refiriéndose a las virtudes a cultivar en su hija. Pero, la duda no nos puede paralizar cuando estamos en funciones de gobierno, por ello, me atrevo a proponer una sola cosa en este diálogo, que ojalá se convierta en debate: la posibilidad de construir una ciencia distinta pasa por crear espacios en donde la participación protagónica de diversos actores sea una realidad y eso significa, crear mecanismos de toma de decisión, reales y efectivos para tomar en cuenta la perspectiva del otro, dejar de considerar a la gente "objeto" de investigación. Eso implica reivindicar la continuidad naturaleza- cultura y el reconocimiento de la diversidad como postura ética ante la vida.
RL: Hay aquí varios asuntos: 1. No es lo mismo las decisiones de Estado que las estrategias del ejecutivo. Esta ambivalencia arrastra muchos matices y malentendidos. Como no hay una "estado puro" de ambas esferas, ocurre en la vida real que todo suele mezclarse por fuerza de los hechos. 2. "Pensar la ciencia de manera distinta" es el reto epistemológico de mayor envergadura en todo este proceso. Es de allí de donde se derivan las verdaderas diferencias entre el viejo paradigma heredado y una nueva concepción de las ciencias y las tecnologías que esté en sintonía con la voluntad política de transformar radicalmente este engendro de "sociedad" que hemos padecido durante siglos. 3. La palanca de la participación es la clave que hará diferencia entre los viejos estilos de gestión y las propuestas emergentes de una diseminación de saberes reapropiados masivamente por los actores sociales. No se trata de la visión ilustrada de "llevar la ciencia al pueblo" sino de la apropiación crítica de todos los saberes por parte de una "multitud" (T. Negri) que ha desmontado las asimetrías del poder.
Hasta luego
Rubén Reinoso
