Misión Ciencia: Consideraciones de Ana Julia Bozo y Comentarios de Rigoberto Lanz
Saludos a todos;
Provocada por el interesante diálogo inducido por la Ciencia en este foro me atreveré a ofrecer algunas consideraciones: Entusiasmarnos con la revolución epistemológica, política, económica es un ejercicio delicioso, sin embargo tocante a la ciencia en particular es propicio que seamos reflexivos para evitar despeñaderos socio-culturales a los que han ido a parar varios desastrosos experimentos de Revolución Cultural (Sólo para citar un ejemplo recordemos la espeluznante revolución cultural china)
RL: Los extravíos de los experimentos de cambio serán siempre un reto (difícil de atajar a punta de "reflexión"). No hay cálculo que valga, no hay "plan" que nos proteja, no hay "razón" que asegure de antemano un destino cierto. Moraleja: hay que correr algunos riesgos (siempre mucho más excitantes que los sabios consejos de la "prudencia"). Desde luego, no estamos hablando de irracionalismos delirantes ni de la absoluta irresponsabilidad. Decimos sencillamente: NO HAY CAMBIO VERDADERO SIN TRASTOCAMIENTO CULTURAL. Allí les dejo eso
¿De qué hablamos? ¿De saber (saberes), conocimiento o ciencias?
Los saberes y la ciencia, siendo estatutos diferenciados por matices no tan sutiles, son ambos espacios de producción de verdad y de circulación de poder (Foucault). Como mis interlocutores son todos “iniciados” puedo arriesgarme a ser simplista y aclarar que el saber ascendido al estatuto de Verdad deviene en ciencia. No importa quién o desde dónde donde se produzca la ciencia (o lo que es lo mismo cuál sea la fábrica de la Verdad) siempre esa producción será parte de la microfísica del poder. Esto me lleva a una preocupación en torno al “proceso” venezolano posicionado en esta discusión en torno a la Misión Ciencia:
¿Quién es el Estado Venezolano? Desde luego ninguno de nosotros es tan ingenuo como para creernos que el Estado es la encarnación del “interés público” o “del bien colectivo”. Porque ningún Estado –abstracción conceptual, metarrelato- puede serlo como nos recordó tantas veces Agapito (Maestre) y, en este caso específico, porque los actores que ocupan los aparatos del Estado venezolano son meros traductores de la voluntad del Gobierno (léase Ejecutivo nacional). Dejando expresado que la mejor gente del gobierno, en mi opinión, está en el MCT.
¿Cuál es la ideología del Estado venezolano? Aparte lugares comunes y manidos discursos del trasnochado socialismo latinoamericano de cuando algunos de nuestros amigos tomaron las serranías.
RL: Rercordatorio al pasar: el Estado venezolano (ni ningún Estado) tiene algo así como ideología. Estos aparatos burocráticos son justamente eso: maquinarias. A su paso arrastran toda clase de vertidos ideológicos. Pero difícilmente alguien puede instalarle algún sustrato peculiar como una ideología determinada. Otra cosa son las personas, grupos, clases y fracciones que se instalan como gobierno en estos cascarones. Como ya he comentado en otro lado, desde el Estado propiamente dicho se pueden visualizar grandes orientaciones de cara a la Constitución, por ejemplo. Desde el Gobierno lo más visible es cada política pública y sus modos de legitimación en el conjunto de la sociedad. La "Misión Ciencia" es un típico de ejemplo de política pública que se intenta articular interpelando a la "multitud" (como diría Tonni Negri), es decir, colocándose en el lugar del pueblo, no sólo "escuchando" a las comunidades sino resituando el lugar de la toma de decisiones. El Estado sigue siendo una entelequia a desmontar hasta las últimas consecuencias. Todo Estado es reaccionario llámese como se llame.
Celebro la removida de los estándares que orientan la actividad científica en Venezuela. De acuerdo en que todo organismo financiador impone sus criterios y prioridades a la hora de distribuir recursos; el que tiene el dinero resuelve a quién adjudicarlo. Eso no quiere decir que sus criterios sean los propicios para lo que se conoce en el ámbito internacional como “Open Science” u “Open Knowledge”. Amigos! que no estamos descubriendo la pólvora. En los países del norte, donde se ha hecho la ciencia de avanzada según los cánones convencionales, hace años se discuten dichos cánones y se aplauden “una ciencia y una técnica iluminadas por valores ecológicos, emancipadas, surgidas de la raíz de las culturas originarias” (para hablar con las bellas palabras de Gustavo).
¿Hacia allá nos conduce la “Misión Ciencia”? ¿No se colará por los intersticios una visión monolítica de ciencia reproductora social de la mal llamada “ideología bolivariana”?
RL: Las palabras no son neutras. Si existiera algo así como una "mal llamada ideología bolivariana" seguramente nadie daría una locha por ella. Otra cosa es el debate con muchísimos compañeros que militan intensamente en la matriz ideológica del gobierno y quienes tienen opiniones muy bien fundamentadas sobre toda esta agenda. Creo que lo sano es disponerse a discutir seriamente. No hay salida si no podemos escuchar los argumentos del otro y, peor aún, si damos por descontado que se trata de una "visión monolítica", etc. Es demasiado obvio que los operadores del gobierno tienen suficiente margen de acción para poner a andar cualquier plan con prescindencia de nuestras opiniones. Lo valioso en este punto es justamente la voluntad de interpelación que se ha puesto como parte sustancial de un Programa de esta envergadura. Por ello mismo, la iniciativa está en manos del MCT que ha puesto a andar una amplia consulta de cara a recoger opiniones y procesar las diferencias democráticamente. Es este un gesto que vale oro.
Pero todavía conservo dos reparos no expresados: ¿Cuándo un conocimiento que reclama constituirse en ciencia deviene ciencia? ¿Cuándo y cómo discriminar una ocurrencia o una costumbre de un conocimiento confiable –científico- (que no mate gente o produzca fetos defectuosos o acabe con los manantiales de agua del planeta)?
Les refiero la historia de Semmelweis, el médico húngaro que en 1847 explicó la fiebre puerperal e introdujo la teoría de los gérmenes patógenos. Murió loco porque para entonces la teoría de los factores endógenos era el saber científico y su teoría de que las mujeres se morían de parto porque las comadronas trasladaban gérmenes en sus manos era sólo una feliz ocurrencia. Sucede que la teoría de los factores endógenos había sido un saber “revolucionario” frente a la teoría de que las causas patológicas eran miasmas, humores o demonios.
Moraleja: Hilemos fino cuando de ciencia se trata, entusiasmos revolucionarios entre paréntesis. Lo que está en juego es la sobrevivencia.
Agrego que comparto la idea de que todo conocimiento es de naturaleza provisional e incompleta. Y también comparto que la ciencia, su organización y sus bases epistemológicas responden a un paradigma específico.
Ahora bien, frente a la complejidad que caracteriza los saberes y la multiculturalidad en la que militamos ¿Podremos dejar la calificación de lo que es ciencia a cada individuo? ¿Al Estado? ¿A las 5540 personas que menciona Rubén?
¿Pueden ser los actores sociales, muchos de ellos recién conformados en Venezuela como actores políticos, también los “actores científicos”?
La incertidumbre (tan cara a mis afectos) en esta oportunidad me hace sentir mariposas en el estómago.
RL: Creo que podemos marchar un largo trecho sin dejarnos invadir por la angustia de "cuán científica" es la producción de conocimiento que impulsamos. En un amplio mapa de los saberes alternativos que navegan por todos los intersticios de la sociedad encontraremos terreno fértil para toda clase de experimentación. Pero además, recordemos que la "Misión Ciencia" tiene otros ámbitos de desarrollo donde las experticias técnicas altamente especializadas estarán en juego. Los vértigos vendrán por muchos lados. No hay aventura político-intelectual sin riesgos. Habrá costos a pagar (esperemos que sean los mínimos). No se trata de una apuesta de los "valientes" sino una oportunidad histórica que no dejaremos escapar.
Ana Julia
