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La Coctelera

GERENCIA PÚBLICA Y SOCIAL

16 Mayo 2006

Misión Ciencia (Disertación de Esteban Emilio Mosonyi)

Estimados amigos:
Sin ánimos de exagerar, me encuentro en este momento agobiado por un exceso de actividades, lo cual me dificulta participar en la medida en que desearía como interlocutor en esta encrucijada -llamémosla "epistemológica", aunque se extiende sobre otros ámbitos- que requiere de la colaboración de todos los interesados, neófitos o consagrados si se permiten esas expresiones. De manera que este breve escrito sólo parcialmente y en forma provisional resumirá algunas de mis inquietudes y propuestas aún incipientes, dado que estamos inmersos en la etapa inicial del debate. Mi conciencia me obliga a volcar una parte de mi experiencia en tanto actor permanente, ya durante varias generaciones, del largo proceso de cuestionamientos e innovaciones de carácter tanto genérico como específico que se desenvuelven en torno y en el seno de la ciencia en general y la epistemología en particular.

Por fortuna, hay gente en el país y en el exterior que conoce y hasta aprueba mis contribuciones al respecto, lo cual justifica sin duda una mayor participación mía en este debate. Para completar la idea, he sido militante activo de todo lo que concierne al relanzamiento de los conocimientos y culturas populares, indígenas y otras minorizadas, así como a los códigos lingüísticos y paralingüísticos de estos mismos pueblos y sectores excluidos. No me puedo quejar: lo que he dicho y escrito hace veinte o treinta años, todo se ha venido cumpliendo casi al pie de la letra, y hasta más allá de mis expectativas originales. En este momento la sociodiversidad y otros constructos metasocioculturales complementarios focalizan la atención de los movimientos contestatarios a la globalización hegemónica y simplificadora. Antes tenía que pedir permiso para hablar de tales tópicos; ahora la temática abruma por su propia vivencia y urgencia hasta para la supervivencia planetaria.

Eso no obstante, para beneplácito de unos y quizás la curiosidad de otros, yo no ocupo ahora una posición con poder decisorio ni cuento con recursos materiales o de otra índole para terciar en la presente coyuntura con la eficacia que quisiere. Con todo, tengo que manifestar que es esta la primera vez que puedo de alguna manera intervenir y opinar -no sé hasta ahora con cuáles resultados- en este debate nacional centrado alrededor de la Misión Ciencia y la anhelada redefinición y reformulación de los saberes constituidos y constituirse, en beneficio del radical proceso transformador de múltiples dimensiones que por fortuna vive el país.

Coincido en buena parte, pero también discrepo con una serie de planteamientos que proviene de distintos actores e interlocutores, institucionales y personales. Además, espero y creo que todavía estamos a tiempo de ampliar la base y abrir los procedimientos para encaminarnos hacia metas transformadoras que en principio todos deseamos y por las que siempre hemos luchado. Sin dejar de considerar cada documento en particular, en este momento prefiero concentrarme en el amplio documento denominado "Misión Ciencia: Esquema de Trabajo".

No cabe duda de que el citado informe contiene muchos elementos válidos, valiosos y de aplicabilidad parcial o total. Hasta donde yo me he enterado, tampoco hay mucha oposición al cuestionamiento del cientificismo, la formalidades burocráticas, la cerrazón académica, la persistencia de torres ebúrneas y, sobre todo, nuestra servil dependencia científico-tecnológica respecto de Europa, Estados Unidos y otros centros de excelencia presuntamente inapelables. Por el lado contrario, también parece emerger un consenso que cuestiona igualmente el diletantismo extremo, las tendencias ultrademocráticas que fácilmente conducirían a interminables reuniones y asambleas que durarían varios años sin posibilidad de tomar decisiones, o un purismo ambientalista que impediría intervenciones incluso mínimas en los ecosistemas y con ello cerraría las puertas hasta al desarrollo sostenible e inhibiría toda dinámica sociocultural: con todo lo importantísimo que es el ambiente para el mundo actual.

Así es como quiero enfatizar que mis puntos de vista, perfectibles y abiertos al diálogo, tratan en lo posible de evitar cualquier fanatismo, unilateralidad, sectarismo, siguiendo el mandato de profundizar ante todo el pensamiento complejo, en atención de la gravedad e inminencia del desafío que no se reduce a nuestro país, pero del cual somos actores por excelencia. En consecuencia, procederé en seguida a enumerar -en forma esquemática, poco articulada y provisoria, sin pretensiones de haber hallado la piedra filosofal- una serie de observaciones que me suscitó el nombrado documento en su primera lectura, con la intención totalmente constructiva de provocar lo atinente a un debate amplificado, más participativo y con miras a decisiones que reflejen más fielmente tanto las áreas problemáticas como los conocimientos relativamente consolidados o en diversas fases de elaboración; a fin de desembocar en las propuestas que en las condiciones descritas no pueden ser sino aproximaciones semioperativas que nos permitan trabajar e ir evaluando y corrigiendo de manera casi simultánea.
1. En mi criterio la Misión Ciencia reviste el carácter de una hoja de ruta que parte de ciertas premisas ya establecidas con un conjunto de corolarios conducentes a una planificación y aplicación casi inmediatas. Con todo respeto, este documento no sustituye un llamado a debatir los fundamentos de una nueva ciencia o ciencias alternativas, y su papel dentro de la transfiguración de la República.
2. Si bien el documento convoca a la participación colectiva, incluso la requiere; la interlocución pedida no se refiere al qué sino al cómo, se limitaría principalmente a la operativización, aplicación y ejecución de una serie de propuestas semiestructuradas que ya nos vienen dadas y selladas como objetivo de políticas de Estado. Por otro lado, como muchos no hemos participado de la elaboración de este documento orientador, tampoco podemos colegir suficientes nociones sobre su autoría, génesis y formulación actual.
3. Contrariamente a lo establecido en numerosos artículos constitucionales, el documento ignora la naturaleza multicultural, pluriétnica y plurilingüe de la República Bolivariana de Venezuela, ya que los entes concurrentes -por ejemplo los estados y municipios- son vistos únicamente como competidores dotados potencialmente de las mismas características, pero desprovistos de especificidades socioculturales constitutivas de la verdadera sociodiversidad que está aflorando tan dramáticamente en estos últimos años con la participación de indígenas, afrodescendientes, campesinos y los portadores de las culturas populares tanto rurales como semiurbanas y urbanas. Esto sin duda tiene que corregirse, porque de no hacerlo fulminariamos los sujetos sociales de nuestro propio proceso.
4. Otra observación que se desprende aun de la lectura más superficial es la forma como se privilegian ciertos temas en perjuicio de otros. Por ejemplo, el tópico de la explotación petrolera y la producción energética descuellan de manera sustantiva, así como todo lo referente a la economía y a la informática. En cambio, hay otras manifestaciones absolutamente fundamentales en toda cultura formativa de nuestra sociodiversidad que casi no aparecen o están despriorizadas: me refiero sobre todo a lo humanístico, lo filosófico, lo simbólico, lo lingüístico, lo ambiental, lo ético, lo estético, lo espiritual, inclusive en sus parámetros presentes en la cultura occidental, para no hablar del resto de las culturas actualmente retomadas y revalorizadas por la Constitución y nuestro proceso sociopolítico.
Habría muchos puntos que añadir pero para no ser inicialmente tan prolijos, concluyo este mi primer documento sumándome a la convocatoria de un gran encuentro dialógico entre todos nosotros, sobre cuyas modalidades no es el momento de pronunciarme.

Les saluda a todos expresando mis mejores deseos,
Esteban Emilio Mosonyi

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El Programa de Innovación para la Gerencia Pública y Social, es una iniciativa del Ministerio de Ciencia y Tecnología, del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación(FONACIT), del Estado venezolano con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrrollo (BID), para la formación de los funcionarios públicos del Estado venezolano con especial enfásis en los niveles de gobierno regional y local para promover la nueva institucionalidad contemplada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y adecuarse a las nuevas demandas sociales.

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