Comentarios de Rigoberto Lanz a las consideraciones de Esteban Emilio Mosonyi
Rigoberto Lanz
Amigo Esteban Emilio:
Tus inquietudes--no sólo ahora--son ampliamente compartidas por muchos colegas situados intelectualmente en corrientes diversas. Quiere ello decir que una importante franja de problemas tiene hoy una impronta muy consensuada a nivel internacional. El debate debería entonces situarse en ese límite y mirar hacia adelante, es decir, la agenda de la discusión tendría que establecer esos puntos de partida como masa crítica adquirida y no volver sobre debates ya superados.
1. Sobre esta cuestión crucial de la diversidad arrastramos un pasivo intelectual de muchas implicaciones. Un dato positivo a destacar es el papel jugado por un organismo como el MCT en la dura lucha que se libró en la UNESCO para la aprobación final de la "Convención para la protección de la diversidad cultural". Durante dos años tuve la oportunidad de representar la voz de este Ministerio en esos debates con una tesis teórico-política de mucha fuerza: los saberes populares alternativos son un patrimonio cultural de la misma importancia que los saberes científico-técnicos que deben ser protegidos. Ello indica claramente que hay una conciencia activa contra el pensamiento único, contra cualquier forma de homogeneización, contra los modos subterráneos de subordinación de saberes y prácticas culturales. Desde luego, esta conciencia crítica no está por igual en todos los operadores del Estado, tampoco está en las vanguardias dirigentes. Ese déficit se expresa, por ejemplo, en lo que comentas de la Ley Orgánica de Educación y en muchos otros espacios.
2. La arcaica demarcación entre "ciencias duras" y "ciencias blandas" es un mecanismo mental de clasificación de los saberes que sobrevive en los rincones de una burocracia científica en vías de extinción (eso espero). La onda predominante (con sus matices y tonalidades) va en otra dirección epistemológica, recupera otros torrentes de la producción mundial, se nutre de nuevas interrogaciones sobre la complejísima realidad que estamos construyendo. No quiere ello decir que los bloqueos cognitivos y los atavismos culturales en este terreno se disolverán mágicamente. Digo sencillamente que las baterías están enfiladas para el lado correcto, que existe una voluntad político-intelectual remando en ese rumbo, que las tensiones y juegos de fuerza se ganan en el terreno en el diario batallar.
La "Misión Ciencia" es una política pública que nace al calor de estos debates. Nadie pretenderá zanjar estas disputas mediante algún dictamen o sometiendo a votación cada perspectiva teórica. La dinámica es otra: mantener el pulso del debate escuchando todas las voces, propiciando la convergencia de miradas, estimulando el espíritu crítico en todos los espacios, recuperando todos los aportes no importa de dónde provengan, en fin, tomándose en serio la consigna de una democratización de los saberes que es consustancial a la idea de diversidad.
Un fuerte abrazo:
R. Lanz
